Navegando el cambio: cómo los fondos del Sur Global están innovando para sostener el apoyo a las comunidades

Una reflexión colectiva de los fondos de la Alianza sobre enfoques en evolución para la movilización de recursos en apoyo a la acción liderada por las comunidades.

A comienzos de 2025 reflexionamos sobre el cambiante panorama global de financiamiento en el artículo Un panorama global en transformación: repensar la filantropía desde el Sur Global. El mes pasado, un año después, los miembros de la red volvieron a reunirse para un intercambio colectivo sobre movilización de recursos.

A partir de las realidades cotidianas de su trabajo, navegando prioridades cambiantes de los donantes, marcos de cooperación en evolución y demandas crecientes de las comunidades en primera línea, los fondos reflexionaron sobre cómo el panorama ha seguido transformándose y qué estrategias están surgiendo desde la práctica para sostener el apoyo a los territorios que acompañan.

Lo que más destacó en la conversación no fue solo la magnitud de los cambios que afectan a la filantropía y la cooperación internacional, sino también las formas en que los fondos locales están respondiendo a ellos. En distintas regiones, los fondos están experimentando con nuevas alianzas, arquitecturas de financiamiento y estrategias institucionales para seguir canalizando recursos hacia los territorios que acompañan.

Esto implica observar de cerca cómo evolucionan las prioridades de los donantes, adaptar las narrativas sin perder la conexión con las realidades de las comunidades y demostrar el valor único de las instituciones localmente arraigadas que acompañan a los movimientos sociales a lo largo del tiempo.

Vinculando la filantropía nacional sin perder legitimidad

Para responder a los cambios en los flujos de financiamiento internacional, varios fondos están explorando relaciones con la filantropía corporativa y familiar a nivel nacional. En muchos contextos, estos actores históricamente implementaban proyectos de manera directa en lugar de otorgar donaciones, pero están surgiendo nuevas conversaciones sobre cómo apoyar iniciativas lideradas localmente.

Estos acercamientos se realizan con criterios cuidadosamente definidos. Los fondos enfatizan la importancia de mantener límites éticos y de evitar conflictos de interés, particularmente en territorios afectados por industrias extractivas o por conflictos socioambientales.

Al mismo tiempo, surgen nuevos puntos de entrada. En algunos casos, las relaciones con la filantropía familiar comienzan a través de canales inesperados, como redes culturales, educativas o artísticas, dentro de las propias familias filantrópicas que muestran apertura hacia causas socioambientales. Estos caminos relacionales se están convirtiendo en vías importantes para construir alianzas de largo plazo.

Construyendo arquitecturas colaborativas de financiamiento

En lugar de depender de un número reducido de grandes donantes, algunos fondos están convocando a grupos de donantes más pequeños en estructuras colectivas que permiten la toma de decisiones compartida y un compromiso de largo plazo.

Estos modelos ayudan a diversificar el apoyo financiero, al mismo tiempo que crean espacios en los que los donantes pueden involucrarse de manera más directa con las realidades territoriales. Más allá de la diversificación financiera, estas arquitecturas colaborativas pueden fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y el aprendizaje compartido entre donantes y fondos.

También reflejan un cambio más amplio: la movilización de recursos no se trata únicamente de atraer financiamiento, sino de diseñar estructuras de gobernanza alineadas con los principios de la filantropía liderada localmente.

Ampliando la movilización de recursos más allá de las donaciones tradicionales

Los fondos también están ampliando las formas en que se movilizan los recursos. En varios contextos, las contribuciones en especie, como equipos, insumos médicos, servicios, capacitaciones y otros tipos de apoyo material, están pasando a formar parte de las estrategias de sostenibilidad.

Las estructuras operativas que permiten a los fondos recibir, gestionar y asignar de manera transparente estas contribuciones se están volviendo esenciales, especialmente durante emergencias ambientales, cuando la solidaridad se moviliza rápidamente desde las comunidades, los actores locales y las empresas.

Algunas experiencias han demostrado que estas colaboraciones pueden evolucionar hacia alianzas de más largo plazo, a medida que instituciones y empresas locales comprenden mejor el papel que desempeñan los fondos en el apoyo a las respuestas comunitarias frente a las crisis.

Adaptar las instituciones sin perder el propósito

Junto con estas estrategias externas, muchos fondos también reconocen la importancia de seguir evolucionando sus sistemas y prácticas internas. A medida que los mecanismos de financiamiento se vuelven más complejos, especialmente en marcos públicos, multilaterales e institucionales, los fondos están adaptando sus estructuras de gobernanza, monitoreo y rendición de cuentas para interactuar con estas oportunidades sin perder de vista su misión central.

Estos ajustes no se limitan a responder a expectativas externas. Reflejan un esfuerzo más amplio por asegurar que las instituciones lideradas desde lo local sigan siendo tanto socios creíbles dentro de los ecosistemas globales de financiamiento como aliados responsables ante las comunidades que apoyan.

Un momento de aprendizaje colectivo

A lo largo de estos intercambios, lo que emerge con mayor claridad es la capacidad de los fondos arraigados en los territorios para adaptarse sin perder su base política. Incluso en un panorama de financiamiento en constante cambio, estas instituciones no están dando la espalda a las comunidades que apoyan.

Por el contrario, continúan aprendiendo, adaptándose e innovando, construyendo caminos de financiamiento que permanecen anclados en algunos principios fundamentales:

Legitimidad
Las estrategias de movilización de recursos están guiadas por la responsabilidad que los fondos mantienen con las comunidades y los movimientos que acompañan.

Colaboración
Las alianzas, el aprendizaje compartido y las arquitecturas colectivas de financiamiento fortalecen tanto a las organizaciones individuales como al ecosistema más amplio del que forman parte.

Flexibilidad
El apoyo a largo plazo y adaptable sigue siendo esencial para las comunidades que enfrentan realidades socioambientales complejas y en constante evolución.

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