Algunas de las cosas más importantes que construye una red son también las más difíciles de medir.
Durante el WINGSForum en Montreal, la Alianza recibió el primer WINGS Ecosystem Builder Award (WEBA) en la categoría Conexiones.
Fue, por supuesto, un momento de mucha alegría. Un premio nos da algo tangible que sostener entre las manos, una fotografía para recordar el momento y una razón para celebrar junto a personas con las que hemos trabajado durante años.
Pero lo que hizo que este reconocimiento fuera especialmente significativo fue aquello que decidió reconocer: las conexiones.
Los WINGS Ecosystem Builder Awards fueron creados para reconocer a organizaciones que fortalecen la filantropía a través de las relaciones, el conocimiento, la infraestructura, la colaboración y los sistemas que permiten que el sector funcione de manera más efectiva. Alianza fue reconocida específicamente por conectar fondos socioambientales de todo el Sur Global a través de la colaboración, el aprendizaje compartido y la acción colectiva.
Esta perspectiva resonó profundamente con nuestra experiencia, porque gran parte de lo que sostiene a una red es difícil de reflejar en un informe. Podemos contar reuniones, proyectos, participantes y actividades. Podemos documentar qué ocurrió y dónde. Pero los números y las listas rara vez logran transmitir lo que las personas realmente se llevan de esos encuentros: los aprendizajes, las ideas, las preguntas y las conexiones que surgen en el camino. Y mucho menos reflejan el esfuerzo que implica participar en una conversación desde distintos husos horarios, a veces tan distantes como UTC-7 y UTC+9.
Las redes nacen de una convicción
Los ecosistemas filantrópicos sólidos rara vez parten de cero. Ya existen relaciones, instituciones, conocimientos y liderazgos construidos a lo largo de décadas, muchas veces lejos de los espacios donde la filantropía tradicionalmente busca conocimiento y experiencia.
La propia historia de Alianza refleja esta realidad. Los fondos que se unieron para crear la red ya contaban con años, y en algunos casos décadas, de experiencia acompañando a comunidades, movilizando recursos a través de mecanismos arraigados en los territorios, construyendo confianza y aprendiendo de la práctica.
Lo que lleva a organizaciones como estas a formar una red es la firme convicción de que lo que han aprendido tiene valor, de que hay otras organizaciones trabajando por visiones similares en distintos lugares y de que unirse puede ampliar los conocimientos, las relaciones y las posibilidades al alcance de todas las partes.
El trabajo de una red consiste en conectar y fortalecer esos vínculos en torno a valores compartidos, sin diluir las distintas historias, contextos y formas de trabajo que dan fuerza a cada uno de sus integrantes. Cuando las organizaciones reconocen que otras trabajan por una visión similar, pueden compartir lo que saben, poner a prueba nuevos enfoques y aprovechar las experiencias de las demás.
Eso es parte de lo que una red puede hacer.
La infraestructura que no siempre vemos
En la filantropía se habla con frecuencia de hacia dónde deberían dirigirse los recursos. Se habla menos de la infraestructura que permite que esos recursos, así como las ideas, las relaciones y los conocimientos, circulen de manera efectiva.
La primera edición de los WEBA puso este tipo de trabajo en el centro. WINGS describe a quienes construyen ecosistemas como parte de la infraestructura que puede contribuir a que la filantropía sea cada vez más local, resiliente y colaborativa.
Por eso, recibir este premio también significa reconocer que, como infraestructura, Alianza es una construcción de muchas manos.
Incluye a la Coordinación Ejecutiva, que mantiene la red en movimiento día a día: cultivando relaciones, creando espacios de intercambio, apoyando procesos colectivos y conectando personas e ideas. Gran parte de este trabajo es menos visible, pero hace posible todo lo demás.
Incluye a los fondos miembros, que movilizan recursos hacia las comunidades y cuyas experiencias, conocimientos, visión política y trabajo arraigado en los territorios dan contenido y sentido a la red.
También incluye a las comunidades y movimientos que acompañan, las redes aliadas, los Pueblos Indígenas, las organizaciones juveniles y feministas, las comunidades tradicionales, los socios financiadores y tantos aliados y aliadas que han contribuido a ampliar las posibilidades de una filantropía arraigada en los territorios del Sur Global.
Por eso, recibir el premio en la categoría Conexiones nos pareció tan acertado. Reconoció algo que es fundamental para Alianza precisamente porque ocurre todo el tiempo: las reuniones mensuales de miembros, los grupos de trabajo y las comunidades de práctica, los grupos de WhatsApp, las conversaciones que continúan mucho después de que termina una agenda formal, los aprendizajes que viajan de un territorio a otro, los contactos que abren nuevas puertas y la confianza para pedir ayuda, intentar algo en conjunto o simplemente estar presentes cuando otro miembro necesita apoyo.
Estas no son cosas menores. Son parte de lo que permite que una red llegue a hacer mucho más de lo que cualquiera de sus miembros podría lograr por separado.
Estamos profundamente agradecidas con WINGS por este reconocimiento y por haber sido un aliado y un catalizador tan importante a lo largo de este camino. Agradecemos igualmente a cada fondo miembro, socio, colaborador, aliado, aliada y amigo o amiga que ha dedicado tiempo, confianza, ideas, recursos y cuidado a Alianza.
A cinco años de nuestro inicio, sentimos orgullo por todo lo que hemos construido en conjunto y somos conscientes de cuánto queda todavía por hacer. Ya tenemos mucho camino recorrido. Y mucho más por delante.