Una mirada a las herramientas y enfoques que Fondo Tierra Viva y Fundo Ecos/ISPN han perfeccionado tras décadas de trabajo con organizaciones comunitarias.
El fortalecimiento de organizaciones locales es un concepto conocido en la filantropía, a menudo asociado con creación de capacidades, cumplimiento o formación técnica. Pero para los fondos miembros de la Alianza, el fortalecimiento es algo más profundo: una práctica relacional y de largo plazo, enraizada en la confianza, la reciprocidad y las realidades de los territorios. No es un servicio entregado a las comunidades, sino un proceso construido con ellas, atento a su ritmo, a sus conocimientos y a sus visiones de futuro.
En esta sesión de Semillas de Práctica, un espacio interno de aprendizaje dentro de la Alianza, co-organizado por Fondo Tierra Viva (Centroamérica) y Fundo Ecos/ISPN (Instituto Sociedade, População e Natureza – Brasil), los miembros exploraron cómo el fortalecimiento toma forma en distintos contextos, qué herramientas y metodologías han surgido a lo largo de los años y qué significa realmente apoyar la autonomía y la resiliencia de las organizaciones de base.
El Fortalecimiento Comienza con las Personas, No con los Procedimientos
Fondo Tierra Viva abrió la sesión replanteando el fortalecimiento organizacional a partir de un principio simple pero poderoso: las organizaciones están hechas de personas. Cualquier intento de “fortalecer” una organización empieza por identificar quiénes son las lideresas y líderes, qué procesos están impulsando y qué visión sostienen para sus territorios.
El fortalecimiento, por lo tanto, no es una lista de capacitaciones. Es una relación bidireccional que implica escuchar, construir confianza, identificar oportunidades conjuntas y mejorar prácticas de manera compartida. En ocasiones, las mejoras ocurren dentro de la organización comunitaria; en otras, requieren cambios dentro del propio fondo.
“Es un proceso de conocimiento mutuo en el que vamos desarrollando confianza, identificando oportunidades conjuntas de colaboración y de mejora”, explica Jaime Guillen, responsable de Comunicación y Desarrollo Institucional de Tierra Viva.
También enfatizó que la confianza se aprende como al andar en bicicleta: no se aprende mientras alguien nos sostiene todo el tiempo, sino intentándolo, cayendo, ajustando y volviendo a intentar. La confianza crece mediante ensayos compartidos, errores compartidos y aprendizajes compartidos.
Bajo esta mirada, el fortalecimiento se convierte en un camino hacia la resiliencia, ayudando a las organizaciones a relacionarse con otras ONG, donantes, gobiernos locales y nacionales, e incluso iniciativas económicas. La transparencia, la rendición de cuentas, la legitimidad política y el equilibrio interno forman parte de este ecosistema de fortalecimiento.
En lugar de operar un programa rígido, Tierra Viva trabaja de manera responsiva, adaptando el apoyo a las necesidades de cada grupo. Las herramientas incluyen asesorías técnicas, intercambios entre pares, capacitaciones temáticas (por ejemplo, género o clima), desarrollo de liderazgos y participación en movimientos más amplios.
Herramientas al Servicio de la Metodología. No al Revés
Desde Brasil, el equipo de Fundo Ecos/ISPN aportó una perspectiva complementaria: el fortalecimiento también implica desarrollar herramientas de gestión y monitoreo que ayuden a las organizaciones a entender mejor su propio trabajo.
Tras décadas de experimentar con distintos sistemas – y después de intentos fallidos por adoptar plataformas comerciales poco adaptadas a las realidades comunitarias – el fondo llegó a una conclusión importante: las herramientas deben adaptarse a la metodología del fondo, y no obligar a la metodología a adaptarse a ellas. “Tenemos una metodología sólida, con treinta años de operación, y no queremos adaptarla a un sistema que ya existe”, destacó Renato Farias, ingeniero forestal y analista de datos de Fundo Ecos/ISPN.
Esta filosofía impulsó la creación del Sistema Coruja, una plataforma digital de código abierto desarrollada internamente para apoyar la gestión de proyectos, el monitoreo y la rendición de cuentas de forma intuitiva para el equipo del fondo y las organizaciones aliadas. El sistema organiza desde plazos y actividades hasta indicadores, presupuestos, recibos e informes de campo, integrando herramientas de bajo costo como Google Drive para garantizar accesibilidad.
Como explicó Renato, lo más importante no es la sofisticación del software, sino cómo apoya el proceso de aprendizaje de las organizaciones locales. En muchos territorios –particularmente donde hay baja alfabetización o familiaridad tecnológica – herramientas simples y prácticas pueden convertirse en una forma clave de autonomía.
Ecos también compartió los resultados de una breve encuesta entre los fondos de la Alianza. Las respuestas confirmaron que el fortalecimiento va mucho más allá del apoyo financiero: los fondos acompañan a las organizaciones en gobernanza, administración, comunicación, equidad de género, participación política, movilización de recursos y más. Aunque las metodologías difieren, la intención es común: apoyar a las personas y organizaciones a desarrollar capacidades, sistemas y confianza para actuar con autonomía.
El Fortalecimiento Como Camino Compartido
Un tema recurrente en la discusión fue la reciprocidad. El fortalecimiento no es un flujo unidireccional de conocimiento del fondo hacia la comunidad. Es un proceso relacional en el que los fondos también aprenden sobre sus herramientas, sus supuestos, sus prácticas internas y su rol en los ecosistemas más amplios.
En toda la Alianza, los fondos han estado experimentando con manuales co-creados, adaptaciones para incluir lenguas indígenas, formatos más flexibles de informes y estrategias para involucrar a jóvenes en procesos digitales y financieros. Estas innovaciones también surgen como respuesta a desafíos compartidos entre las organizaciones comunitarias, como el acceso limitado a financiamiento flexible, brechas de capacidad administrativa, la complejidad de medir impacto y los efectos acelerados de la crisis climática.
Estas prácticas diversas apuntan a un principio común: el fortalecimiento crece cuando las herramientas y metodologías se adaptan a las personas, no al revés. El fortalecimiento organizacional no se trata solo de desarrollar capacidades, sino de cultivar ecosistemas de resiliencia.